top of page

"Sentía la necesidad de habitar espacios reales, conocer artistas y compartir con personas del campo" - Entrevista a Valentina Berbel

Valentina Berbel es Licenciada en Curaduría en Artes por la UNA y vive en CABA desde 2018. Trabaja de forma independiente en proyectos culturales y en comunicación digital, tendiendo puentes entre el campo artístico y los nuevos medios. Dirige Malentina Creative Studio, donde acompaña a artistas, espacios e instituciones en la construcción de su identidad y vínculo con el público.



HDA - ¿Cómo llegaste al espacio HDA?


VB- Llegué a Hijas del Arte en 2023, después de la pandemia, cuando volvía de Neuquén con muchas ganas de acercarme activamente a la escena artística. Había comenzado a estudiar curaduría en plena virtualidad, así que sentía la necesidad de habitar espacios reales, conocer artistas y compartir con personas del campo.

Conocí el espacio a través de redes sociales y la primera vez que fui presencié una obra de teatro que recorría toda la casa. Me impactó mucho; recuerdo incluso haber llamado a mi mamá al salir para contarle lo que acababa de ver. Al entrar confirmé algo que ya intuía: era un espacio sostenido por su comunidad. Me atrajo especialmente que presentaran artistas visuales, curadores y proyectos emergentes que muchas veces no encuentran lugar en circuitos más tradicionales.

El primer contacto más formal surgió al año siguiente, durante el último año de la carrera, en la materia optativa de Curaduría Educativa. Con un colega decidimos trabajar en un espacio no convencional —no una galería ni un museo— y elegimos Hijas del Arte porque compartíamos sus valores. Nos contactamos con su directora, Jana Fanjul, para proponer una curaduría pensada para públicos no habituales, específicamente personas con discapacidad, un sector históricamente poco contemplado en los dispositivos expositivos.

A partir de ese encuentro surgió el vínculo que luego derivó en la colaboración con el artista Ricky Pietraszek y la realización de la muestra “En caso de mochilas pesadas rompa estructuras” que tuvo lugar en Septiembre de 2025.



HDA - ¿Cómo te fue en esa primera experiencia curando tu primera muestra fuera de la universidad?


VB- Esa primera muestra me generó muchas emociones. Por un lado, la alegría de poder concretar un proyecto curatorial en un espacio que había admirado desde antes de participar; y por otro, también cierto miedo, porque implicaba pasar de la teoría a la práctica real.

Fue una experiencia muy formativa. Venía con mucha teoría —semiótica, análisis, escritura— pero con poca experiencia material del montaje: entender el espacio, cómo se disponen las obras, cómo acompañar al artista en decisiones concretas para que las piezas se luzcan. En ese proceso el acompañamiento de Kari y Jana fue muy importante, porque permitió que las decisiones fueran compartidas y que el trabajo se construyera colectivamente.

Aprendí que curar no es solo desarrollar un concepto, sino también gestionar, escuchar, resolver y adaptarse. La muestra me enseñó a traducir ideas en situaciones reales y a comprender que la práctica curatorial también implica trabajo manual, diálogo constante y cuidado del proceso artístico. Valoro especialmente que existan espacios que no solo exhiben, sino que se ocupan de profesionalizar las prácticas artísticas.



HDA - A raíz de eso, ¿cómo te imaginás que pueden ser tus intereses curatoriales a futuro?


VB- Creo que mis intereses curatoriales van a continuar por el lado de acercar el arte a las personas. Me interesa pensar el arte como una experiencia posible para cualquiera, no como algo exclusivo de especialistas. No es necesario ser un genio en historia del arte para pararse frente a una obra de Degas y sentirse atravesado por ella; alcanza con estar disponible a lo que la obra, la música, la imagen o el cuerpo puedan interpelar.

También me interesa seguir investigando el vínculo entre arte y tecnología. Muchas veces se piensa que la curaduría educativa se aleja de lo tecnológico, pero creo que puede ser una herramienta para ampliar accesos y generar nuevas formas de encuentro con las obras.

Actualmente acompaño proyectos artísticos desde la comunicación digital y descubrí que también disfruto de una forma de curaduría en redes: seleccionar, ordenar y construir un diálogo coherente entre obra, artista y público. La experiencia en Hijas del Arte fue un impulso importante para comenzar a pensar futuras muestras y proyectos propios, algunos de los cuales todavía estoy desarrollando.



HDA - Dirigís Malentina Creative Studio. ¿Cómo trasladás la curaduría al mundo del marketing digital para diferenciarte de otras agencias?


VB- Durante mucho tiempo pensé que trabajar en redes sociales y estudiar curaduría eran mundos separados. Con el tiempo entendí que no: las redes también son un espacio de exhibición. Un perfil no es solo una acumulación de posteos, sino una construcción de sentido donde hay decisiones sobre qué mostrar, qué dejar afuera, en qué orden y con qué relato.

De esa búsqueda nació primero Artistizante y luego @larubiadelosmuseos, un proyecto personal donde visito muestras y espacios culturales con la intención de acercar el arte a nuevos públicos. Esa misma lógica es la base de Malentina Creative Studio.

El estudio surge también como un acompañamiento: muchos artistas, curadores o espacios culturales están en redes sin preguntarse para qué. En las asesorías trabajamos el sentido de tener un perfil, la construcción de una marca personal, el uso de las métricas como información y cómo el entorno digital puede ampliar audiencias y oportunidades profesionales. Y cuando deciden delegarlo, coordino un equipo interdisciplinario —diseño gráfico, edición de video y community management— con experiencia en proyectos artísticos, festivales, productoras e instituciones.

La licenciatura en curaduría me dio herramientas muy concretas para esto: aprender a seleccionar, ordenar, construir un relato y pensar en el espectador. Esos criterios los traslado tanto a los proyectos como al equipo con el que trabajo, porque creo en la formación continua y en que estudiar —sea un curso, una diplomatura o una carrera— siempre mejora la práctica profesional.

En Malentina entendemos que las marcas no son sólo estética ni algoritmo: son vínculos. Por eso buscamos procesos de comunicación más humanos, recordando que del otro lado de la pantalla siempre hay una persona.



Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page