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Club de Coleccionismo Afectivo por Hervidero Galería

hace 1 hora
5 min de lectura

Este proyecto es una iniciativa de las artistas y gestoras culturales Bar Visconti y Pilu Danegger –co-directoras de la galería Hervidero– y ha sido creado en el marco del programa Futura5 (2025): herramientas para una cultura en movimiento del CCEBA, que cuenta con el apoyo de Fundación Williams y está coordinado por Juan Urraco. Cuenta con el apoyo de la Red Cuero, red de arte contemporáneo de la Patagonia.




¿Qué es el Club del Coleccionismo Afectivo? Surge como iniciativa de las artistas y gestoras culturales Bar Visconti y Pilu Danegger – co-directoras de Hervidero, Galería de Arte Contemporáneo de Bariloche – con el objetivo de visibilizar y fortalecer una práctica ya arraigada en la ciudad: la adquisición de obras de arte como un acto que va más allá de la mera compra, profundizando la empatía simbólica y afectiva, y promoviendo la circulación económica para remunerar directamente a los y las artistas. 

Bajo esta premisa, el club desafía la imagen tradicional del coleccionista, proponiendo que cualquier persona que valore una obra y elija vivir con ella puede ser un "coleccionista afectivo".




¿Cómo se reconoce al Coleccionista Afectivo?

Es una persona motivada de adquirir arte por una empatía simbólica con la propia obra o con su creador o creadora, más que por su potencial valor financiero. Aunque esta práctica ya tiene mucho arraigo en la ciudad, el Club se convierte en un espacio de intercambio concreto entre quienes tienen la misma inquietud, además de fomentar circuitos de circulación de obras, generando una retroalimentación destinada a la creación y mecenazgo para artistas.

Como parte del proyecto se realizará un mapeo de colecciones existentes con el objetivo de conocer más sobre el entramado artístico local, y que forma parte de una investigación realizada en conjunto con la Red CUERO sobre prácticas artísticas en Patagonia(s). 

Hubo un evento central en el mes de noviembre de 2025 en Bariloche, que reunió a la comunidad del Club de Coleccionismo Afectivo, donde a través de distintas propuestas también se invitó a reflexionar sobre estas formas colaborativas de incentivar el arte contemporáneo y su circulación.




El impacto del Coleccionismo Afectivo en cifras

La muestra no fue solo un evento expositivo, sino la punta del iceberg de un proyecto de investigación más amplio. Una encuesta realizada por el Club, con 36 respuestas en un principio, buscó diagnosticar y caracterizar este fenómeno colaborativo.

Los primeros datos son elocuentes: las colecciones mapeadas albergan un total de 822 obras. De este tesoro artístico, 179 piezas (cerca del 22%) son de artistas de Bariloche, una cifra que dimensiona el vital apoyo de este circuito a la escena creativa local y regional. El objetivo de este mapeo es documentar y reconocer formalmente un sistema de apoyo mutuo que, hasta ahora, había permanecido invisible y no sistematizado.

La muestra en la Sala Frey no solo clausuró un ciclo de actividades, sino que consolidó una comunidad alrededor de una idea poderosa: que el verdadero valor de una colección no reside en el precio de sus piezas, sino en la trama de afectos, recuerdos y vínculos que cada una de ellas representa.




Exitosa primera subasta performática del Club del Coleccionismo Afectivo

Un inicio contundente que abrió paso a una muestra inédita el viernes 28 de noviembre de 2025 a las 18 horas en la Sala Frey, que reveló el paisaje íntimo del coleccionismo local en la Noche de los Museos.

El Club del Coleccionismo Afectivo tuvo un debut inolvidable con dos jornadas dedicadas al encuentro, la circulación de obra y la construcción colectiva en la escena artística barilochense. El proyecto, creado por Bar Visconti y Pilu Danegger (Hervidero), avanza con fuerza y ya reúne a más de 40 socios.

El viernes 21 se realizó una merienda de bienvenida donde se entregaron los carnets, se presentó el manifiesto del Club y comenzó el mapeo de colecciones locales particulares junto a la Red Cuero, con el objetivo de comprender el entramado del coleccionismo afectivo y la circulación del arte en la región. Acompañó ambas jornadas Irina Svoboda, especialista en este tipo de relevamiento y referente del archivo Tuna.

Este trabajo nos permite profesionalizar nuestras prácticas y comprender dónde estamos parados como región. La escena patagónica es muy rica y este Club muestra cómo esa comunidad se expande y se fortalece”, señaló.

La energía se multiplicó el sábado 22 en el SCUM, durante la primera Subasta Performática del Club. El encuentro contó con música de DJ Cata Lauro, la presencia de Des.Dobladas y la presentación de 18 obras, de las cuales se concretaron 12 ventas, superando todas las expectativas. Nuevos socios y socias se sumaron durante la actividad, fortaleciendo el fondo común destinado al apoyo directo de artistas.

Lo que sucedió hoy es comunidad de comunidades. Ese compost afectivo entre artistas, gestores y público es lo que hace potente a esta escena”, expresó Svoboda. Las organizadoras celebraron la respuesta del público y destacaron: “Esto va a ser una bola de nieve: a medida que la experiencia circule, la comunidad seguirá creciendo.

La importancia del mapeo de datos volvió a subrayarse como herramienta clave para comprender perfiles de coleccionistas, formación de públicos y circulación de obra en la Patagonia. “Cada evento suma capas de sentido y evita la lógica de volver a empezar, cuando la región tiene una historia riquísima”, agregó Svoboda.

El fin de semana dejó una declaración de comunidad: un gesto colectivo que reafirmó la potencia cultural de Bariloche y marcó el inicio de un proyecto que promete expandir nuevas formas de coleccionismo, circulación y encuentro.



Coleccionismo Afectivo en la Sala Frey: una muestra que unió arte, historias y comunidad

La innovadora propuesta del Club del Coleccionismo Afectivo cerró este primer ciclo con una exposición que puso el foco en los vínculos personales de cinco coleccionistas y las más de 50 piezas de arte que se expusieron.

Con una propuesta tan íntima como reveladora, el público que se dio cita entre el viernes 28 de noviembre y el lunes 1 de diciembre de 2025, pudo acceder a un recorrido único por las historias de Mónica Bussmann, Carla Gazzaniga, Soledad Anselmi, Débora Alegret y Chadri Miñones, y su relación con sus particulares colecciones de arte con las cuales conviven en sus espacios personales.

¿Qué sucede cuando una obra de arte llega a un hogar? Allí comienza su verdadero viaje. Lejos de quedar estática, la pieza se convierte en un estímulo vivo, un compañero de rutina que se redescubre día a día. Ese fue el espíritu que guió la muestra: no solo exponer objetos, sino revelar los lazos emocionales que les dan sentido.

“Es como que entras en una fiesta y decís, a ver, ¿quién está acá en esa casa?”, compartió Mónica Bussmann, una de las participantes, describiendo el clima lúdico y afectivo que respiró la exposición. Y agregó: “Cada colección tiene un hilo narrativo súper sensible, hay memoria, hay mucho afecto”.

La curaduría de la muestra estuvo a cargo de Bar Visconti, Pilu Danegger (ambas de Hervidero Galería) e Irina Svoboda (Red Cuero y Archivo Tuna), las tres del equipo coordinador del Club del Coleccionismo Afectivo. “Fue una experiencia increíble poder ingresar a las casas y acceder a esos tesoros con tanta apertura y afecto”, contaron sobre el proceso de selección de las piezas.




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