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Identidad, representatividad e inclusión con Priscila Sandoval.




De artista visual a funcionaria pública parte de una gestión exitosa, Priscila Sandoval le hizo frente a una realidad que como santafesina no desconocía, pero cuya complejidad ignoraba. Charlamos con ella acerca de su recorrido laboral, su costado docente y su vocación de artista.

Si la práctica hace al maestrx, le aprendiz debe tener muchas ganas de cumplir. Frente a la monumentalidad de lo que supuso y supone aún hoy, nos genera admiración la pasión con la cual afronta su tarea. Bromea acerca de la suntuosidad del título del cargo y se presenta como una funcionaria pública con un compromiso asumido a raíz del orgullo de haber nacido en estas tierras. Este compromiso que tiene un cariz social, que está al tanto, comprende y abraza la realidad de lxs artistas santafesinxs.


HDA: ¿Quién sos y a qué te dedicas?


PS: Nací y me crié en la ciudad de Santa Fé. Estudié arte en la escuela provincial de artes visuales de Santa Fe que se llama Juan Mandovani y luego hice la licenciatura en la UNR. Soy docente y artista. No he incursionado en otros territorios más allá de mi ciudad de origen; por eso digo nacida y criada.

Desde finales de 2019 estoy trabajando en el municipio de Santa Fe, en el equipo de la Secretaría de Educación y Cultura, ejerciendo un cargo en la función pública como subdirectora de museos y patrimonio. Suena ampuloso el cargo , pero en realidad se trata de gestionar diariamente 11 espacios, entre Museos y Salas, de los cuales sólo 3 están vinculados a las artes visuales, y dos programas vinculados al patrimonio.

Parte de mi gestión estuvo atravesada por la pandemia, por lo cual arrancamos y tuvimos que ir recalculando.

Arrancamos un proceso para legitimar la práctica artística dentro del propio municipio, construyendo un área que no existía como tal. El área artes visuales no existía y los museos no tenían un presupuesto propio.No tenían un presupuesto general para todo lo que es producción, ni mucho menos para el pago de honorarios de artistas.

Si bien como santafesinas y santafesinos sabíamos acerca de la situación compleja de las instituciones del arte en la ciudad, nos encontramos con un desafío grande en el municipio de Santa Fe. Particularmente me encontré con un desafío, sobre todo en el área en la que tengo mi corazón y donde se inscribe toda mi práctica, que es la de las artes visuales. Así que fue arrancar un poco de cero. Durante los dos primeros años, la gestión consistió en establecer algunas estrategias para que los espacios no sólo mejoraran sus propuestas y ediliciamente, sino también que pudieran generar estrategias de vinculación con los artistas que estaban cada vez más alejados de sus propios museos y salas. Si bien en Santa Fe desde hace un tiempo la gestión de Analía Solomonoff en el Rosa Galisteo (Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez) ha sido para nuestra ciudad y provincia un aire fresco, los museos municipales, el Sor Josefa (Museo Municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clucellas) en particular, estaba algo relegado, desvinculado del circuito del arte. Entonces fue una tarea de dos años tratar de reconstruir algunos sistemas de vinculación con artistas, colectivos y otras instituciones, sistemas de gestión del patrimonio, de circulación y adquisición de obras y de articulación con los públicos, entre otras.


HDA: Nos contaste bastante al respecto, pero quisiéramos indagar un poco más. ¿Cómo se integra la etapa de preproducción, producción y después postproducción de tu trabajo?


PS: Me dediqué a trabajar en mi obra y proyecto artístico más sostenidamente a partir de 2015. Si bien venía trabajando desde 2010 en la coordinación y gestión de diferentes programas y espacios provinciales vinculados a la educación y la cultura, este cargo, que para mí es la primera experiencia de gestión tan grande, me encuentra con más ganas que experiencia: la gestión estatal tiene toda otra lógica y otra complejidad.

Así que podría decir que si pienso en pre y post producción, en función de esta tarea que es mi actividad principal hoy, puedo decir que haber transitado las instituciones como docente y artista, entendiéndolas y viviéndolas desde ese lugar en Santa Fe me dio quizás más back up para poder ahora trabajar en la gestión que cualquier carrera en Gestión Cultural. No la desestimo de ninguna manera, pero no tengo esa formación. Siento que formar parte de este ecosistema del arte santafesino, además de la experiencia en gestión de programas y espacios culturales, me brindó las herramientas principales.

Luego lo demás lo aprendí y lo estoy aprendiendo les diría que constantemente y en equipo.

Hay algo que tiene de particular la gestión, sobre todo cuando es estatal, y es que se basa en una voluntad de servicio. El énfasis no está puesto en, digamos, el rédito económico o profesional, sino fundamentalmente en el servicio público. Entonces es muy importante acá entender cómo desde el Estado, algunas políticas pueden favorecer o no un proceso de fortalecimiento de un sector que estaba absolutamente desdibujado.


HDA: ¿Qué aspectos destacás de tu gestión?


PS: Da un poco de pudor hablar de la propia gestión pero sé que hay algunas cosas de las que, si me voy mañana, puedo estar orgullosa. La gestión es bastante desbalanceada. Un 70 por ciento tiempo querés tirar todo por la ventana (risas). Muchas cosas son muy complejas, muy difíciles de abordar. Se está muy expuesto porque hay muchas opiniones respecto de qué se hace con el dinero público, lo cual está muy bien. Pero toda esa complejidad tiene su 30 porciento de satisfacción.

En general, en poco tiempo pudimos abrir los espacios (luego de la pandemia), mejorar los recursos y las programaciones, pagarles a los artistas, hacer convocatorias y armar una feria de arte que Santa Fe nunca había tenido. Siempre a la medida y con las aspiraciones de una ciudad que está creciendo en ese aspecto, digamos, no queremos ser la feria más grande ni la más importante del país. Queremos ser la mejor feria que Santa Fe, con su dimensión santafesina, puede ofrecer.

Uno no está reflexionando todo el tiempo sobre sus prácticas, pero pensándolo un poco creo que tenemos, por lo menos en mi gestión en las artes visuales, una visión amorosa del pasado. No nos parece que haya que innovar constantemente y diferenciarnos de los anteriores. Todo lo contrario, a mí me dio muchas ganas de conocer los acervos de los museos y vi que los equipos estaban enamorados de esos acervos y esos artistas del 50, 60 y 70 que quizás no conocieron.

En marzo presentamos la obra de un artista de Paraná que se llama César Bernardi. En la feria de arte de Santa Fe, implementamos por primera vez un premio que, como el premio del Salón litoral, es adquisición para el patrimonio del Museo Sor Josefa. En 2022 incorporamos esa obra de César. Pero claro, después que la incorporamos, nos dimos cuenta de que no teníamos previsto un momento de exhibición para celebrar esa incorporación; entonces en el mes de marzo de este año, en el que la programación propone actividades en torno a las mujeres y disidencias, dado que César trabaja esos temas en su obra, la presentamos en público y para ello lo invitamos a investigar y encontrar obras afines o parientes en el acervo del Sor Josefa. Entonces vino un día a hurgar en la colección acompañado por el equipo del Museo y presentamos su obra junto a obras de otros tres artistas ya muertos.

Tenemos muchas ganas de ensayar y probar cosas nuevas para nosotros y tenemos la espalda política para hacerlo. Una gestión es una red de trabajo que hace que una propuesta sea constrída y validada por el equipo con el que se trabaja y, por supuesto, con quién está a cargo del equipo. Siento que si pudimos ensayar y activar proyectos y no fracasamos, es también porque tuvimos y tenemos el apoyo necesario. Particularmente me sentí muy apoyada en todas las propuestas.


HDA: ¿De qué se trata la +Feria Santa Fé y cuál es su propuesta?


PS: Antes de la feria te cuento que en 2020 ,en plena pandemia , las primeras cosas que pensamos o que se me ocurrió que podían ser importantes para los artistas de Santa Fe era abrir los espacios. Nosotros tenemos, digamos, la municipalidad tiene tres espacios de artes visuales, dos que tienen las posibilidades de alojar proyectos de artistas y una casa museo que preserva y exhibe la obra del artista que le da nombre.

Entonces lo primero que hicimos fue una convocatoria para que artistas santafesines pudieran acceder a esos espacios presentando proyectos expositivos tanto colectivos como individuales y curatoriales, con un premio dinerario que no tenían que rendir de ninguna manera, lo podían usar para pagar materiales o servicios, o pagar el alquiler si quisiesen. Nos pareció fundamental pensar la complejidad y diversidad de los actores de la cultura santafesina , porque no es prudente generalizar en cuanto a prácticas y espacios culturales de tan diversa naturaleza.

Analizando un poco eso, armamos la primera convocatoria que fue exclusivamente para artistas santafesines y se presentaron 60 proyectos, cosa que nunca imaginábamos en plena pandemia y de los cuales tenían que quedar 12. Roberto Echen y Fernanda Aquere fueron lxs juradxs externos de la primera convocatoria. Rosana Storti y Analía Solomonoff las juradas externas de la segunda. En ambas convocatorias, Nidia Maidana y yo fuimos juradas en representación de la municipalidad.

Este año la repetimos y también hubo seis proyectos seleccionados por convocatoria a los que se les entregó un premio, del cual tampoco tienen que rendir cuentas.

Luego de esa primera estrategia, trabajamos en la incorporación de un salón que el museo Sor Josefa no tenía desde hacía 40 años. Un salón que había tenido su trayectoria, pero había sido discontinuado por decisiones que no están claras, se trata del Salón Litoral. Empezamos a pensar de qué manera encarar la primera política de patrimonio en el Sor Josefa, porque no la había tenido durante años, es decir, la adquisición, los ingresos al patrimonio eran un poco acríticos. No había un sistema que evaluara qué ingresaba y qué no. No había criterios claros sobre eso. Además el museo había alojado durante años el Salón de la Asociación de artistas plásticos local, una institución que tiene una historia de más de 100 años en Santa Fe, con las características y las condiciones que le son propias, pero no siempre son los criterios de mayor actualidad en cada época y sobre todo no atienden a la propuesta del Museo, sino a los propios objetivos y misión de la asociación.

Entonces cuando empezamos a pensar en un salón, antes de pensar en delinear un salón nuevo , me propuse investigar los antecedentes del Museo y así dimos con este Salón histórico. Desconocía que había habido un salón tan particular, un salón con ideas muy interesantes porque se pensó desde la zona litoral y para el litoral. Es decir que se planteó como un Salón descentrado en el que Buenos Aires quedaba afuera, con una suerte de "bandera" de la periferia que parecía decir: Buenos Aires ya tiene todo. Hagamos foco en lo nuestro. Este salón que nació tan progresista en el sentido de pensarse como federal (Nota de autor: acá las Hijas nos sentimos muy identificadas- fue un match) ya desde el punto de vista de no necesitar incluir a Buenos Aires en su órbita había durado algunos años, después se había interrumpido y luego nunca había continuado. Entonces nos propusimos recuperar un salón histórico, pero con una mirada absolutamente contemporánea.

Hicimos el primero en el 2021 y el segundo el año pasado, también con jurados externos que siempre contempla la participación de un jurado local, que conozca a los artistas de Santa Fe y la región litoral y otros jurados nacionales. El primero fue el más difícil. Lo hicimos nacional, es decir no dejamos afuera a Buenos Aires porque nos parece que ya no hace falta esa diferencia. Pero el espíritu y perfil del salón es que haya mucha presencia, mucha representatividad litoral y de las provincias.El salón litoral paga un premio a todas las obras que quedan seleccionadas para participar de la exhibición y entrega luego los premios estímulo otorgados por diferentes instituciones y el premio adquisición para el Sor Josefa.


HDA: ¿Qué rasgos definen la identidad litoraleña?


PS: Me encanta esto porque la pregunta por la identidad es, creo, el perfil que está teniendo toda la producción santafesina.

Santa Fe tiene una tradición re grosa de artistas y de un momento histórico ,te diría que entre los 40 y 50 que se puede extender a los 70 , de mucha profusión artística en todos los ámbitos. Un cine, una literatura y unas artes visuales, plásticas en ese momento y visuales como las llamamos ahora, de gente con mucha identidad, con mucha conciencia de lugar, de región. No hablaría de un regionalismo en el sentido de una suerte de militancia de la región, sino más bien una conciencia de región. Cómo es ser en/ del litoral.

No es casual que en todas las estrategias que estamos llevando adelante queramos recuperar ese espíritu, que se aleja de una militancia o un discurso de "las provincias contra Buenos Aires", como puede haber sido en algún momento, y por el contrario celebra la diferencia. Ser de otro palo, advertir otros problemas, tener otros tiempos y otra dimensión del tiempo y del espacio, otra relación con el dinero, es realmente un diferencial. No es algo para desestimar, o intentar borrar para parecerse a otra cosa. ¿Qué es lo propio de acá? y lo propio de Santa Fe es un tiempo más relajado en todo, una afectividad al palo todo el tiempo. La gente de afuera de la ciudad que ha venido estos últimos dos años a la feria de arte, por ejemplo, lo primero que nos dicen es que la pasaron muy bien, que se sintieron bienvenidos. Nosotres no nos damos cuenta estando acá, pero esa particularidad es un diferencial que hay que sostener y un poco alimentar.

Luego hay una relación con el río, la laguna y con el agua en general que creo que muy pocas provincias la tienen. Santa Fe es epicentro de inundaciones, de las inundaciones más importantes que ha tenido el Litoral. La del año 2003 fue fuerte porque fue la primera vez que el agua, la inundación nos atravesó a todos, incluso a los del centro y a los de los barrios más residenciales. Entonces, pienso que el agua nos iguala en una especie de condición de vulnerabilidad. Creo que también es algo que nos marca. Nos marca saber que en cualquier momento nos borra el río. Esa convivencia con el río es de mucho respeto. No tenemos barranca en Santa Fe, estamos en un llano interminable. Cuando el río crece, crece y se lleva puesto lo que haya. Tenemos una gran laguna y estamos rodeados de ríos. La ciudad de hecho se fundó más de una vez porque la primera vez se fundó en un lugar que se inundaba. Es una ciudad que no terminó de encontrar un lugar seguro. Vivimos en un lugar vulnerable. Creo que eso es algo constitutivo.


HDA: Hiciste en el 2017 una muestra que se llamó Color Local que trató acerca de la cuestión de la identidad que venimos dialogando. ¿De qué manera consideras que el arte puede ser utilizado como herramienta política?


PS: Es re linda la pregunta que me haces. El arte es político, más allá de que puede leerse en menor o mayor medida. Considero que todo gesto artístico educa. Lo hablamos mucho con los estudiantes en la escuela. El arte tiene la particularidad de ofrecer estrategias y operaciones indirectas que son diferentes de cualquier otra estrategia pedagógica. Es decir, que a partir de operaciones muy diversas, te ofrece la posibilidad de leer asuntos o aspectos de un asunto que no son advertidos de otro modo o generar preguntas sobre cosas que probablemente no te preguntarías si no te las presentara una operación artística. Creo que esa perspectiva diversa, divergente la puede ofrecer un discurso como el del arte.

Respecto a Color Local, lo que yo me planteé es algo que tiene que ver con la idea de identidad. Hay en Santa Fe, por un lado, este vínculo y esta sensación de que el río en cualquier momento nos borra, pero también hay mucho silencio respecto de los orígenes. Los orígenes étnicos de Santa Fe que ha sido una ciudad muy poblada, por ejemplo, por afrodescendientes y ha tenido mucha presencia de comunidades originarias, ha borrado esa historia. Hoy por hoy Santa Fe se siente blanca. Se autopercibe blanca. Y sin embargo, tiene mucha población oscura y muy poca conciencia de color. Si bien tiene conciencia de territorio en relación al paisaje, tiene muy poca conciencia de color.

No es la única. Argentina toda o casi toda se autopercibe blanca, justamente porque muchas de las políticas que se fueron desarrollando y que fueron un poco adoctrinando las sucesivas generaciones, nos han hablado de esa blancura.

Mi proyecto trabaja sobre esta idea: hasta tanto no podamos aceptar esa abuela negra o marrón, hay una parte importante de nuestra constitución identitaria que va a estar silenciada y ese silencio opera como una perturbación.

De todos modos, la noción misma de identidad es compleja y discutible.

En lo individual, cada uno edita su propio perfil. ¿Cómo se quiere ver? ¿Cómo quiere mostrarse? ¿Cómo se quiere contar?

A nivel colectivo intervienen tantos elementos. Nuestra provincia, por ejemplo, está desde hace poco tiempo yendo para atrás a los álbumes familiares a descubrir los parientes de otro color. Por eso uso la metáfora del color y las prácticas de una gramática visual escolar. Intento extrapolar algunas nociones políticas y sociales a prácticas escolares generalizadas y para eso recurro a la teoría del color y su abanico de esquemas cromáticos.


HDA: En otras ocasiones has referido a una intención de trabajar con otros espacios ¿Cómo se plantea este intercambio o esta conexión entre distintas instituciones?


PS: Está relacionado con esto que hablamos de la dimensión Santa Fe en la búsqueda de lo propio. Somos una ciudad ni tan grande ni tan chica. En el ambiente de las artes visuales todos hemos estudiado en una de las dos escuelas terciarias que hay porque acá no hay carrera universitaria más que en formato virtual y hemos trabajado o hemos pasado por las mismas instituciones culturales y educativas.

Aún así , a veces se atomiza de tal forma que siento y creo que para sostener y fortalecer una escena artística tiene que haber un vínculo, no hay forma de no trabajar colaborativamente.

Estamos tratando de visibilizar y potenciar esos vínculos primero hacia dentro de la ciudad y después con otras ciudades y provincias. Por ejemplo, la Feria de Arte Contemporáneo de Santa Fe es una feria que nace con esa intención. Tiene que ver con entender la noción de comunidad y de colaboración que hay en las artes visuales. +Feria es más que una Feria de arte contemporáneo para nuestra ciudad, es también el único acontecimiento que nos reúne a diferentes sectores de las artes visuales, en el que confluyen diversas prácticas y generaciones.

Desde la protoferia de 2021, le llamamos así cariñosamente porque fue una feria organizada en apenas un mes, de la que participaron solo 13 galerías de Santa Fe, Paraná, Rosario y Córdoba, hasta su edición 2022 y 2023, +Feria creció no sólo en número, sino también en ventas, que para una feria debe ser el objetivo número uno. Desde su segunda edición, y a través de una convocatoria nacional, cuenta con espacio para alojar a 23 galerías o proyectos de todo el país.

Desde 2022 implementamos un programa de premios que consiste en invitar a empresas e instituciones de la ciudad a adquirir una obra en +Feria. La tarea se lleva adelante con un equipo de coordinación central mínimo, integrado por apenas 3 personas. Y cuenta con la participación de curadoras invitadas en cada ocasión, para llevar adelante un proyecto explorativo y expositivo que recupere la historia del arte local de diversas formas.

+Feria pone en sistema a las galerías, los espacios autogestivos, las editoriales, las escuelas de formación artística, los espacios museísticos, las asociaciones de amigos de museos y las empresas e instituciones del sector privado. Porque si el objetivo número uno es que los proyectos, galerías y artistas vendan, el segundo es generar las condiciones necesarias para que un mercado del arte santafesino crezca y se consolide.




Asumir una labor y llevarla a cabo con una excelencia que solo puede ser producto de una pasión que nos atraviesa. Un fuego interno que necesita ser refundado cada día para que los contratiempos no lo hagan menguar.

Más allá de haberse sentido poco preparada en un principio, fue la intuición como una forma de comprensión del mundo la que determinó en una última instancia esa decisión.

Priscila agradece constantemente a sus compañeres de trabajo por la confianza que en ella depositaron, pero fundamentalmente por el sostén que le proporcionaron. Una constante que destacamos en su discurso es el trabajo en comunidad en el entendimiento de que solo en colaboración con le otre puede un proyecto verse concretado.

Artista, docente, funcionaria pública. Distintas facetas en distintos momentos de la misma persona que sostiene los mismos valores y transita las mismas búsquedas.


Nosotras creemos que el interrogante por la identidad es uno de los que más le interesa a Priscila.

¿Ustedes qué opinan? ¿Qué mensaje les dejó? Y más aún, ¿qué preguntas les despertó?


¡Les leemos comunidad!


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